Decía un aficionado chileno en las rrss cuando se enteró que O'Higgins permitía a Berizzo venirse a Vigo, que prefería que el Celta comprara a toda la plantilla, que le dejaran a Toto, que con 22 nuevos, volvería a hacerlos campeones.
El argentino llegaba a Vigo con mas títulos como míster que su predecesor, Luis Enrique, mucha duda, mucha critica, pero dentro de lo normal, nunca había entrenado en Europa, pero se venia un celtista de corazón a intentar hacer mas grande al Celta de todos.
Todos en esa época, estábamos deseosos, de que cuanto antes, alcanzáramos los 42 puntos sin sufrir, que después de tantos años, por fin pudiéramos mirar arriba en la tabla, a ver si cogíamos al 10º y no nos alcanzaba el 18º, quizá con esa unión que teníamos en Balaidos, todos a una, equipo-afición, el Celta se repuso de 5 meses sin ganar, de malos partidos, de peticiones incansables de echar al Toto... pero la humildad, la entrega, ayudó al igual que dos temporadas atrás a superar esa racha que cualquier afición de otro club hubiera provocado el despido del entrenador.
LOS CELTISTAS.
Los celtistas son esa "tribu" futbolera, que tras 5 años en segunda, arropaban a los suyos domingo tras domingo, mientras se arrastraban los jugadores por los campos de segunda división, los mismos que levantaron de manera que jamas recordaba a un equipo tocado un día de semana frente al Xerez.
Los mismos que estaban, rodeados de otros 15.000, en el ansiado partido "bolo" de ascenso también ante el Córdoba, que significaba que unidos habían conseguido salvar al club de jugar otro año mas en 2ª división.
Son esos que organizan quedadas, pintadas, recibimientos y demás, en los malos momentos, justo cuando saben, que los suyos les necesitan, como el primer año en primera, que con el equipo en descenso todo el año, se organizaba de todo habido y por haber para apoyar y demostrar que siempre están ahí, con los suyos, sin fisuras, mientras otros equipos, recibían de sus propios aficionados, insultos, broncas, rotura de sus propios coches...quedadas como el partido fin de temporada frente al Espanyol era la prueba evidente, jamas nadie podía estar tan orgulloso de ser celtista, una "tribu" diferente al resto de aficiones de España, con copyright del, 4,01%. La cofradía se le llamaba.
A día de hoy siguen entre nosotros, son muchos, miles, pero otros han desertado, han preferido ser aficionados.
LOS AFICIONADOS
Los aficionados a un equipo, muy respetable entre las creencias, son aquellos que con mala memoria, olvidan las penurias, se arriman a los aficionados de siempre, los que van al templo cuando no tienen nada mejor que hacer o cuando saben que viene un equipo con nombre o un partido de esos importantes en los que va a haber mucha fiesta, se sientan es sus asientos de socios o prestados y empiezan a acordarse de la mama de algún jugador de su propio equipo o quizá el entrenador, cuando pierde el Celta, pasean la lengua que en casa no les dejan pasear, usan las rrss para ingerir toda clase de improperios y exabruptos contra los chicos o míster de los que dicen ser aficionados, son esos que, esperan a que el equipo vuelva a caer en el pozo de la 2ª división, para volver a sus quehaceres de antaño, de cuando estaban haciendo cualquier cosa y cuando se acordaban miraban el móvil para ver cuantos goles le habían caído al equipo de sus amores.
Son esos mismos que ahora se están cargando a pasos agigantados la grandeza de esta afición, pero un celtista de corazón, de los de Xerez, esos, no perderán un ápice de lo que significa ser celtista, por que un celtista, xamais se rende, xamais se da por perdido, son fieis e valerosos, como reza a bufanda de "Terra celeste" e teñen Afouteza e corazón.
Los Celtistas saben amar a los suyos, los aficionados, solo saben de fútbol.




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